AGUAS DEL NORTE A LA PARRILLA E INTENDENTES AL HORNO

La empresa estatal termina el año sin grandes obras y hostigada desde el Ente Regulador. Los jefes comunales en su laberinto. El presupuesto que no termina de llegar y el 2020 que no se acaba.

Pisando el último mes del año, nadie se anima a darlo por cerrado. Este 2020 definitivamente ya alcanzó estatus de Annus horribilis, porque cuando la pandemia daba un respiro y era todo esperanza con los operativos de vacunación que se iniciarían en enero, la muerte de Maradona conmovió los cimientos de la argentinidad de punta a punta del país, e incluyó un velatorio tan masivo como caótico, una síntesis de la vida del 10.

¿Qué más puede pasar en este 2020? Además de la posibilidad de cargarse imprevistamente con algún otro ídolo o personalidad notable, aunque ya ninguno a nivel del Diego, queda pendiente el debate sobre la legalización del aborto, un tema que con argumentos racionales o místicos, todos parecen tener una opinión formada ya sea a favor de la ley o en contra.

Sin dudas cualquiera sea el resultado en el Congreso, no pasará desapercibido, y hasta tanto eso suceda, celestes y verdes sacan su posición a la calle. El miércoles, marcharon a favor de la ley en el día contra la violencia de género, y ayer en la caravana al monumento a Güemes, con explícito apoyo de la Iglesia, que como se esperaba jugará a fondo, fue el turno de los que están en contra.

Y todo esto será con diciembre de fondo, un mes que desde el 2001 tomó fama de conflictivo, y que a decir verdad en más de una ocasión le hizo honor a esa fama.

Igualmente, antes las marchas eran con bombos y platillos, ahora son con barbijo y protocolo, o por lo menos así se convocan, tal como lo hacen padres, madres y tutores que saldrán el jueves a pedir por la vuelta a las clases presenciales el año que viene.

Antes de marchar se pusieron el desafío de abrazar nada menos que al Colegio Nacional, para lo cual deberán rodear una manzana entera (y de paso liga abrazo la sede de la Cámara de Turismo, que está en la esquina, y en este año de vacas flacas no le viene mal un poco de cariño). Se descuenta que abrazadores no van a faltar, ya que el factor hartazgo de andar reforzando los contenidos que los niños y adolescentes no entendieron en el zoom con la maestra, es garantía de multitud de padres.

Y cuentan en el Grand Bourg, que el ministro de Educación, Matías Cánepa, se estaría envalentonando para ir ese día a reclutar a personas hábiles con el fratacho y la plomería para que le den una mano a, por lo menos, poner en condiciones los baños de las escuelas, lo básico para arrancar en marzo.

En Salta, los legisladores tampoco pueden cerrar el 2020, insólitamente comenzará diciembre y todavía no entró el presupuesto a la Legislatura a pesar de ya estar aprobado el nacional, piedra fundacional de cualquier planificación de gastos e ingresos de la provincia.

Se lo esperaba para la semana que pasó, ahora se lo espera para ésta, si el ministro Roberto Dib Ashur demora una semana más, los diputados van a sesionar en plena Navidad, y los senadores con las hurras del 31.

Por lo pronto esperan que la estrella de Belén guíe al ministro de Economía a la Legislatura para que dé algunos detalles del presupuesto, y de paso que informe en que anda la renegociación de los 102 millones de dólares a pagar de deuda en el 2021.

Dib Ashur, que supo ser uno de los ministros más extrovertidos de la primera mitad del año, al extremo de manguear por twitter unos respiradores al multimillonario estadounidense Elon Musk, hoy se limita a aparecer en algunos actos públicos y mantener poco contacto con la prensa. No se sabe si es un repentino ataque de timidez o que habría optado para irse del gabinete en un futuro no muy lejano silbando bajito y sin hacer mucho ruido.

Ahora, si los diputados y senadores podrían llegar a sesionar entre Navidad y año nuevo, los concejales de la capital se ven votando el presupuesto en carnaval o semana santa. Los ediles sospechan que la intendenta Bettina Romero esperará los números provinciales para recién definir los municipales.

Llévame en tu bicicleta
Si para el horóscopo chino este fue el año de la rata, para la municipalidad fue el de la bicicleta. Y con esa consigna los concejales émulos de Carlos Vives y Shakira, tuvieron la habilidad de meter la palabra bicicleta en prácticamente un proyecto por semana.

En honor al vehículo de las dos ruedas, desde la municipalidad degradarían la avenida Belgrano a simple calle, para bajarle los límites de velocidad máxima. La novedad fue anunciada por Matías Hessling, subsecretario de Contenidos, Participación Ciudadana y Asuntos Estratégicos (que más allá de lo extenso del cargo, da mucha intriga saber a qué se refieren con asuntos estratégicos).

Evidentemente, entre la Belgrano y la intendenta hay algo personal, porque primero redujo la calzada con las ciclovías y ahora la bajaría de categoría, el paso siguiente sería cavarla para reabrir el legendario tagarete del Tineo y que Salta de a poco vuelva a tener ese encantador aspecto colonial.

Aguas sin norte
Gustavo Sáenz, en sus cuatro años de intendente, también tuvo su archi enemigo: Aguas del Norte. Aprovechando la mala imagen que tiene la particular sociedad anónima estatal, cimentada en años de pésimo servicio, el actual gobernador los acusaba de romper cuanta cuadra pavimentada había en Salta y dejarle los pozos de recuerdo para la eternidad.

El problema fue que ya como gobernador, Aguas del Norte quedó bajo su órbita, oportunidad ideal para corregir todos los defectos que le notaba desde la comuna. Pero, por el contrario, decidieron tratarla como la hija pródiga del Estado, a la que le asignaron como una especie de tutor al inquisidor Carlos Saravia, titular del Ente Regulador, pomposo organismo creado para controlar solo dos servicios públicos: luz y agua, uno de los cuales lo presta el Estado.

El conocido Uluncha no ahorra, como sí lo hace con la eléctrica Edesa, rezongos, quejas, amenazas y sanciones para Aguas del Norte, e inclusive pide que se apruebe una ley para elevar los deprimidos montos de las multas, congelados desde hace dos décadas atrás.

Lo insólito del sistema de multas es que el Estado se las impone a una empresa del Estado, que se las paga… al Estado. Haga de cuenta que usted arranca una dieta y que por cada vez que se tienta con una medialuna se tiene que auto pagar de castigo 100 pesos, que a lo sumo pasarán de un bolsillo a otro del pantalón. Ineficiente sistema de corrección por donde se lo mire.

Por lo que con cada multa que se impone a Aguas del Norte lo único que se consigue es desfinanciar cada vez más a una empresa sin fines, y tampoco interés, de lucro, ya que los sueldos de directivos y empleados están garantizados.

Por lo pronto, su presidente, Luis María García Salado, con su mejor cara de nada, el viernes les advirtió a los concejales salteños que no esperen que la empresa financie obras grandes, no manejan tantos fondos. También le dijo que no esperen muchas obras chicas, porque esos fondos que manejan, en realidad son muy poquitos. A punto estuvo de cerrar la reunión con un “e’ lo que hay”.

Entonces hasta tanto haya una solución seguirán haciendo leña de la empresa caída como si se tratase de un organismo manejado por la oposición, capaz después de tanto repetirlo la gente termina por creerlo, y hasta con un buen acuerdo lo ponen a García Salado a encabezar la lista de algunos de los partidos del Frente de Todos, estas épocas de elecciones dan para todo.

Intendentes a la guerra
Y hablando de Annus horribilis, cuentan que los intendentes andan indignados por los pasillos del Foro al grito de: “¿qué, mis votos no valen?”. Porque ven preocupados cómo a tan solo un año de las últimas elecciones ya intervinieron Aguaray. El martes Diputados podría dar media sanción a la intervención en Rosario de la Frontera, cuyo intendente fue denunciado por la Auditoría. En González los concejales van por la destitución de Juanilo Aguirre y unos vecinos quieren rajar al intendente de Salvador Mazza.

Los jefes comunales advierten, por no decir amenazan, que más allá de la opinión que puedan tener en el Grand Bourg, la Legislatura o los medios, cuentan con una base de apoyo popular que los llevó a ganar las últimas elecciones y que en 12 meses aún la sostienen como para intentar resistir hasta con una pueblada. Algo que a punto estuvo de hacer ex intendente de Aguaray, Jorge Prado.

Puntualmente, las quejas de los intendentes son para con el Grand Bourg al considerar que no hacen nada para contener estos avances contra ellos, sino que hasta sospechan que en algunos casos los incentivan. Tal es el enojo de los jefes comunales que empujaron al titular del Foro, Daniel Moreno, a que salga a marcar la cancha antes de la intervención de Aguaray, a la que calificó como fuera de la ley.

Un detalle como para tener en cuenta es que los doce años de Juan Manuel Urtubey tuvieron a los intendentes como uno de los pilares, lo que les incrementa aún más el mal humor por el nuevo papel de eternos sospechosos que les adjudica el gobierno actual.

Si bien lejos están de plantear una sublevación, porque siguen dependiendo económicamente de los fondos provinciales (billetera mata galán y también rebeldía), el espanto estaría amalgamando uniones impensadas.

Hace 2500 años Sun Tzu escribía: “Nunca acorrales a tu enemigo contra un río, porque nunca se sabe lo que un ejército desesperado es capaz de hacer”, 25 siglos después ese consejo sigue vigente.