SEMÁFORO ROJO: LA IMAGEN POSITIVA DE GUSTAVO SÁENZ APENAS SUPERA EL 22%

Desde que asumió en diciembre del 2019 a hoy, el gobernador salteño perdió un 50% de aprobación ante la opinión pública.

No sorprende la caída, sino el número. Desde que se hizo cargo del Gobierno de la Provincia de Salta, Gustavo Sáenz pierde progresivamente imagen positiva, la caída se incrementó desde el mes de junio del año pasado, producto de los desaciertos durante la pandemia. Su situación es prácticamente irreversible.
Cabe destacar que los datos de la medición en cuestión fueron tomados entre el 29 y el 31 de enero de 2021, o sea son muy frescos. El análisis de los datos llegó a nuestra redacción hace apenas minutos, y eran predecibles. La pérdida de imagen positiva por parte del gobernador de Salta, Gustavo Ruberto Sáenz, se viene produciendo desde que asumió, los desaciertos fueron demasiados y analizarlos llevaría mucho tiempo, sin embargo resaltan algunos puntos que no se deben dejar de lado: La muerte de niños originarios producto de la desnutrición, el intento de esconder información proveniente del ministerio de Salud, el manejo de la pandemia, la falta de decisión en materia de economía, el incremento de la pobreza, los casos de corrupción y su desaparición de la vida pública y política.

A la lista se le pueden adicionar dos puntos fundamentales, un gabinete de ministros que es percibido como ineficiente y el gran peso en contra que le representa su circulo rojo, Nicolás Demitrópulos y Pablo Outes: Precarización laboral, voracidad partidaria y graves signos de autoritarismo son los datos que la sociedad llega a leer, a apenas un poco más de que Sáenz tomara las riendas de la provincia.

El Licenciado Aníbal Urios, director de DC Consultora, explica que hay otro punto destacable y no menos importante, Gustavo Sáenz está alineado con el gobierno nacional, producto de su falta de ideas o recursos, y esto es un signo muy negativo en el contexto actual. Las mediciones realizadas a lo largo y ancho del país, muestran a un Alberto Fernández debilitado en su figura y repudiado por propios y extraños. El kirchnerismo le reclama mayor intervención, y la oposición todo lo contrario, Fernández, en tanto, hace malabares para sostenerse al frente de un gobierno que ya está demasiado desgastado.

En este contexto, Gustavo Sáenz termina padeciendo un efecto imán, es atraído negativamente por Fernández, entonces ¿por qué la necesidad de pegarse a un líder detonado? Porque no hay ni rumbo, ni metas, ni horizonte. La gestión Sáenz carece de norte e ideas propias. El reflejo está en economía, salud, derechos y educación. Ninguna de estas carteras funciona. Lo más rápido es pegarse a nación con la esperanza de que el electorado derive responsabilidades, lamentablemente esto sucedió, pero a medias. Sáenz también está pagando desaciertos.