UNA MADRE DENUNCIÓ A UN CORRUPTOR DE MENORES Y AHORA LA JUZGAN A ELLA

Está siendo juzgada por el juez Sebastián Fucho en Metán. La causa contra la mujer surgió luego de que denunciara en 2017 a un sujeto que hoy tiene 59 años, por abuso de su hija desde los 13 hasta los 15 años.

Una madre de un pueblo del departamento Anta está siendo juzgada desde este miércoles por el juez Sebastián Fucho, en Metán, luego de haber denunciado en 2017 que un hombre que hoy tiene 59 años abusó de su hija desde los 13 hasta los 15 años.

Este sujeto, Jorge Bejarano, la había amenazado con que «la haría meter presa» y la mujer hoy ve cumplida esa amenaza. En el marco de la causa contra este hombre, la víctima declaró tres veces en Cámara Gesell. La primera vez había acusado a su madre de prostituirla pero luego de escapar de Bejarano contó a la asesora de menores e incapaces, María Susana Zenzano Poma, y a la jueza mulitifueros Patricia Rahmer, que el hombre la había obligado a declarar contra su madre e incluso la había preparado con un abogado.

La causa contra Bejarano generó impacto en el sur provincial. Su ex defensor, Luis Pablo Ibáñez, denunció un entramado entre funcionarios judiciales para dejarlo en libertad mediante un juicio abreviado. El abogado denunció al fiscal interviniente, Gonzalo Gómez Amado, por cohecho y tráfico de influencias, y luego fue golpeado por un primo del funcionario, Carlos Ferro Podestá, al salir de una radio en Joaquín V. González. Para entonces la defensa de Bejarano estaba a cargo de la esposa de Podestá, Dana Segovia.

Bejarano consiguió luego la libertad, y el juez Héctor Sebastián Guzmán rechazó una apelación que buscaba hacer caer este beneficio, por lo que la asesora de incapaces presentó un recurso en queja ante la Sala IV del Tribunal de Impugnación, y los jueces Antonio Omar Silisque y Félix Costas decidieron en diciembre de 2017 el apartamiento del juez Guzmán; el fiscal Gómez Amado, de la auxiliar fiscal Marcela Liliana Elías, y también del fiscal de Rosario de la Frontera, Oscar López Ibarra.

Bejarano había sido imputado a raíz de la denuncia de la madre de la niña víctima. Tras esta denuncia la mujer fue detenida, condición en la que estuvo por varios meses, acusada de prostituir a su hija. Durante su detención estuvo en un hospital porque cursaba un embarazo de riesgo y es hipertensa, después le concedieron la prisión domiciliaria. La mujer no sabía que seguía imputada. El defensor oficial Juan Manuel Salinas la representaba en un comienzo, luego tomó la causa el abogado Diego Protti, que renunció a la representación y la mujer retornó al defensor oficial.

Según contaría después la niña víctima, Bejarano la obligó a mentir y su primer abogado, Ibáñez, la preparó para declarar la primera vez en la Cámara Gesell. En la tercera recién pudo hablar de todas las violencias a las que fue sometida por Bejarano.

«Después Ibáñez habló, dijo la verdad, habló en la radio sobre lo que ha pasado. Sostuvo que habló con mi hija porque Bejarano le dijo que yo la hacía prostituir. Cuando salió de la radio le pegaron», relató la madre. «Cuando hice la denuncia, tenía que llevarla a mi hija a hacerle la Cámara Gesell, ella no quería ir conmigo. La llevó el padre (condenado por violencia de género contra la madre sus hijxs) a la primera Cámara. Antes habían estado el padre, con Bejarano. Ellos con el abogado Ibáñez, le enseñaron lo que tenía que declarar», añadió.

«Si yo hubiera mandado a prostituir a mi hija no iba a ir a denunciar a ese hombre (Bejarano) que me ofrecía casa y plata. No me ha importado que me metan presa o que me hubiera mandado a matar como él decía. Yo siempre he trabajado dignamente. Para que a mis hijos no les haga falta nada tuve que salir a trabajar», relató la mujer.

Zenzano Poma denunció a la madre en un primer momento, luego de escuchar la primera declaración de la niña y en el juicio está citada como testigo por el defensor Salinas.»La doctora Poma después se ha redimido, movió cielo y tierra para que me den arresto domiciliario, para que me atiendan bien», manifestó la madre. La asesora también trabajó para que la causa contra Bejarano avanzara, el hombre fue condenado en 2019 a 5 años de prisión efectiva por corrupción de menores. Bejarano también llegó a juicio acusado por estupro, sin embargo, no fue condenado por ello. La pena no conformó en su momento a la madre ni a la víctima, quienes aún viven con temor ante este hombre.

El fiscal Gómez Amado sostuvo la acusación contra la madre y en su requisitoria a juicio añadió la tercera declaración de la niña en Cámara Gesell en favor de su madre. En la primera jornada de juicio fue visto preguntando por este proceso en la Ciudad Judicial. Este funcionario judicial luego fue trasladado a Metán por el procurador general Abel Cornejo, tras encontrar irregularidades en su desempeño. Por ello la fiscala actual de Joaquín V. González es María García Pisacic, que representa al Ministerio Público en el juicio contra la madre acusada.

Víctimas de violencia de género
En 2015 la madre de la niña terminó internada en el Hospital San Bernardo luego de que su expareja la atacara con una botella. Primero había sido asistida en el hospital de Joaquín V. González, donde le diagnosticaron lesiones en la frente y politraumatismos con pérdida del conocimiento. Por otra parte, el exmarido y padre de 5 hijxs en común fue internado también porque luego de atacarla ingirió formol. El agresor tenía una restricción de acercamiento desde hacía una semana, debido a una denuncia realizada por la mujer por “violencia intrafamiliar”.

La madre contó que por esa fecha había empezado a trabajar en un comedor como cocinera, moza y encargada de la limpieza. Dijo que los problemas con su exmarido se generaron cuando ella tomó ese trabajo porque él había dejado de trabajar, no tenían ingresos en el hogar familiar y él bebía mucho. Mientras ella trabajaba en el comedor, el hombre debía cuidar de sus hijxs, pero la mujer dijo que no lo hacía y era violento. Por ello decidió separarse y fue allí que asegura que casi la mata.

La mujer conoció a su exmarido a los 14 años, él tenía por entonces 27. Su madre, oriunda de Formosa, y su padre, de Jujuy, se separaron cuando era chica todavía, y quedó al cuidado del padre y de una madrastra. Entonces conoció al exmarido, quien la llevó a vivir a un pueblito del departamento Anta donde relató que prácticamente permanecía todo el tiempo encerrada en su casa porque no la dejaba salir.

En cuanto a la situación de la niña que fue víctima de abuso sexual, la madre contó que la adolescente se iba con la excusa de estar con el padre, y que en principio Bejarano se encontraba con la niña sin que la madre lo supiera y una vez que se enteró, estos encuentros continuaron aún con su oposición. «Le hice la denuncia a Bejarano porque andaba con mi hija, la acosaba, la amenazaba. Ella se había ido de la casa y se fue a vivir con el padre y con el hombre éste», sostuvo la madre. Según explicó, Bejarano pagaba el alquiler y manutención para el padre mientras frecuentaba a la niña.

«Bejarano me había amenazado con que si lo denunciaba me iba a hacer meter presa. Me dijo ‘bueno, denunciame y la que va a ir presa vas a ser vos'», afirmó la madre. En el expediente consta también que la niña relató que este hombre la amenazaba con matarla a ella, a su madre y hasta a los perros, sometiéndola a todo tipo de violencias. «Cuando me detuvieron yo no estaba para defenderla y el hombre éste la maltrataba peor a ella», contó la mamá.

La niña fue trasladada un tiempo a un hogar, luego de que manifestara que Bejarano la violentaba. «Él la saca del hogar, la hace escapar», contó la madre. Bejarano fue detenido entonces pero luego fue liberado y finalmente, lo volvieron a detener.

La madre que ahora está siendo sometida a un juicio tiene hijxs pequeñxs, uno con discapacidad. Contó que cuando estuvo detenida, sus hijxs quedaron solxs; los más chicxs estuvieron a cargo de un hermano y una hermana más grandes, y sin que nadie más viera por ellxs. Ahora la mujer también tiene la guarda de una nieta pequeña.

La madre vive en condiciones de extrema precariedad y pobreza. La niña abusada por Bejarano, sufrió otro abuso a los 12 años, cuando la violó un cuñado, que luego fue condenado. Los organismos de Estado no asistieron ni acompañaron a la niña cuando fue víctima del primer abuso sexual.

El personal de la escuela técnica a la que asistía la niña sabía que Bejarano pasaba a buscarla cuando salía, en el lugar se naturalizaba que «era el novio» e incluso un trabajador había instruido a los estudiantes varones para no acercársele a la chica porque el hombre supuestamente «andaba armado y era celoso». Las autoridades escolares no denunciaron este delito ni hablaron de la situación con la familia. Solo una docente de la institución se comprometió con la niña cuando ya existía la causa judicial y le brindó acompañamiento.